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Todo lo que debes saber sobre la pérdida de peso – Parte 2
Se adelgaza cuando las células adiposas pierden parte de la grasa. Esto sucede sólo cuando llega la orden de “desmontar” las moléculas de grasa (triglicéridos) y cuando la cantidad de insulina en la sangre es baja o normal.
Si la insulina está alta, las células adiposas absorben la glucosa de la sangre y la transforman en grasa, y por tanto aumenta la grasa corporal.
El principal defecto del azúcar común (sacarosa), es la de provocar el aumento de glucemia, o sea, de la cantidad de glucosa de la sangre. El aumento de la glucemia hace aumentar la tasa de insulina que puede ocasionar:
Una absorción de la glucosa por parte de las células adiposas y su consecuente transformación en grasa nueva y una reducción en el lapso de unos cuantos minutos de la glucemia, lo que produce hambre.
La fructosa, un azúcar abundante en las frutas, tiene idéntico sabor al azúcar común de cocina (sacarosa), el mismo contenido calórico y un poder endulzante muy similar.
Unos pocos gramos de azúcar común provocan un sensible aumento de la cantidad de glucosa e insulina en la sangre. En cambio, la fructosa no tiene ninguno de estos efectos y es absorbida más lentamente a nivel intestinal y transformada poco a poco en glucosa. Es por esto que la fructosa es un dulcificante muy apropiado cuando el objetivo es adelgazar.
Por la sola composición de un cierto alimento es muy difícil establecer qué cambios determinará sobre la glucemia: justamente para entender esto está el Índice Glucémico.
Entre los alimentos con índice glucémico más alto (o sea aquellos que aumentan y mantienen alta la glucemia), están la glucosa y la miel. Un índice bajo lo tienen la leche, el yogurt, las legumbres, la pasta y no muchas frutas. La fructosa tiene un índice glucémico muy bajo también.
Continúa…
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